Cómo la ciencia puede ayudarte a estudiar



Siempre que he estado de exámenes, ha llegado un momento en el que ya no podía estudiar más. Aún que lo intentase tenía la impresión de que no me estaba quedando nada grabado. Lo cierto es que la memoria tiene límites y no lo recordamos todo. Si lo pensamos, es una suerte, porque así no memorizamos toda la información innecesaria con la que nos cruzamos todos los días: la cara de los desconocidos con los que te cruzas o cada palabra de una novela. Y de hecho, hay desordenes psicológicos asociados a recordarlo todo (como el síndrome del savant).


El hipocampo es la parte del cerebro relacionada con la memoria y aprendizaje. A nivel celular, la generación de memoria y el aprendizaje se deben a la generación de nuevas conexiones neuronales. Es lo que se llama plasticidad sináptica. En esta entrada del blog vamos a ver el efecto de dos proteínas relacionadas con la memoria: PP1 y RGS14.

La proteína fosfatasa 1 (o PP1) en las neuronas es responsable de inhibir la transcripción de genes relacionados con la formación de memoria. Lo interesante es que la concentración de la proteína aumenta después de recibir una cantidad de información muy concentrada. De ahí que me acabase bloqueando después de estudiar mucho tiempo seguido.

Los primeros estudios sobre la memoria (véase Ebbinghaus) demostraron que memorizamos mejor cuando recibimos la información más distribuida en el tiempo que cuando la recibimos de manera más concentrada. Ahora sabemos que cuando recibimos mucha información, la síntesis de PP1 aumenta, reduciendo la plasticidad sináptica y por tanto la capacidad de aprender. Por el contrario, cuando nos sometemos a un aprendizaje distribuido no le damos tiempo a esta proteína de aumentar de concentración.

Lo cierto es que la inhibición de PP1 en ratón provoca que no haya diferencia a recibir la información de una u otra manera. 


La proteína RGS14 (de Regulator of G protein Signalling 14) es un ejemplo de lo poco que sabemos del cerebro. Como íbamos diciendo, la memoria y el aprendizaje se encuentran en el hipocampo, pero la región CA2 de éste había pasado desapercibida por su menor tamaño y por no participar en la memoria. Otra característica de esta región es la alta concentración de proteína RGS14. Lo curioso es que cuando silenciamos RGS14 en ratones, su memoria aumenta sin efectos secundarios. Mágico, ¿verdad?

RGS14 parece tener un papel inhibidor en la transmisión de señales intracelulares que llevan a aumentar la plasticidad sináptica en neuronas, lo cual explica porque CA2 no tiene un papel importante en la memoria.

En resumen, estas dos proteínas regulan la plasticidad neuronal y, al ser inhibidas, aumentan la capacidad de memorización y aprendizaje. Así que un fármaco (o droga) que inhibiese estas protinas aumentaría la capacidad aprendizaje. Bastante práctico de cara a exámenes finales, ¿no? También serviría para tratar enfermedades como la de Alzheimer, esquizofrenia (relacionada con la región CA2) o traumatismos cerebrales. Aún así hay que ir con cuidado, porque estas proteínas deben tener otras funciones y los resultados en ratones no se pueden extrapolar directamente a humanos.

Conclusión: estudiad sin tomar drogas. Excepto café.

Referencias de interés

The thinks we forget. (sobre PP1)


RGS14 at the interface of hippocampal signaling and synaptic plasticity.



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