Nos ponen verdes por estar verdes


Este tonto juego de palabras podría ser un buen resumen de la situación de la biotecnología verde, es decir, la biotecnología aplicada a la agricultura. En términos generales lo que solemos relacionar con la biotecnología verde son los demonizados vegetales transgénicos (de los que os hemos hablado en artículos recientes como los fármacos o los biocombustibles obtenidos de plantas) y, aunque hay otras formas de aplicar la biotecnología a la agricultura como sistemas de control de plagas amigables con el medio ambiente, la actualidad me lleva a entrar de lleno en el debate sobre transgénicos vegetales.

La noticia que me ha impulsado a realizar este artículo habla de un transgénico que curiosamente (o quizás no tanto) ya ha salido mencionado en otro de los artículos de este blog: el Golden Rice (arroz dorado) que ya os presenté como un vegetal transgénico que a diferencia de los que están legalizados para su uso en la mayor parte del mundo (incluida la UE) no buscaba una mayor productividad o mejoras en la economía de los agricultores sino que aporta un valor añadido para la salud humana; para refrescar la memoria, este arroz transgénico de un curioso color anaranjado aporta provitamina A para equilibrar así las dietas pobres en dicha vitamina propias de países en vías de desarrollo que basan su alimentación en cereales (como el propio arroz).

Golden Rice (al fondo) en comparación con el arroz no transgènico
Pues bien, en la noticia que me ha llamado la atención esta vez salta el escándalo por un artículo publicado en la American Journal of Clinical Nutrition (Revista Americana de Nutrición Clínica) cuyo título ya erizaría los pelos a todos los ecologistas antitransgénicos y no dejaría indiferente a casi ningún científico con un mínimo de conciencia: “β-Carotene in Golden Rice is as good as β-carotene in oil at providing vitamin A to children” (el β-Caroteno en el Golden Rice es tan bueno como el β-Caroteno del aceite en el aporte de vitamina A en niños). Para aquéllos que se pregunten por qué es tan grave este título, solo me queda recordar que el Golden Rice aún no ha sido aprobado para consumo humano. Ahora las autoridades chinas desmienten que se haya probado el arroz con niños, algunos coautores niegan haber revisado datos sobre la experimentación con Golden Rice o directamente niegan su participación en el estudio. Lo que está claro es que esta noticia se une a todas aquellas que han ayudado a desprestigiar los transgénicos vegetales por culpa de empresas y científicos que no han sabido (prefiero pensar que no ha sido premeditado) hacer las cosas de la forma más adecuada para evitar una reacción adversa totalmente comprensible por parte de la sociedad.

En más de una ocasión he transmitido mi posición favorable a un avance en el campo de los transgénicos (vegetales, animales o microbiológicos) pero siempre desde la responsabilidad, ya que aunque por definición y metodología un transgénico no es necesariamente peligroso, deberían ser tratados y estudiados de forma similar a los nuevos fármacos, es decir, un amplio “estudio preclínico” que permita estudiar efectos nocivos en cultivos celulares y/o animales de experimentación y un posterior “ensayo clínico” que cumpla con todos los requisitos ante un comité de ética, lo que por supuesto descartaría el uso de niños como “voluntarios” (se hace difícil imaginar que sus familias estuvieran convenientemente informadas de la naturaleza real del estudio).
Por descontado, ya alejándome del tema de la noticia, siempre me parecerá más justificable un transgénico con efectos beneficiosos para el consumidor que no un transgénico que permita usar más pesticidas y/o herbicidas (los más habituales en la UE); también me parece un abuso por parte de las grandes multinacionales el uso indiscriminado de transgénicos a los que se esterilizan las semillas, de manera que los agricultores se ven obligados a comprar repetidamente las semillas transgénicas, con el agravante que la única justificación no económica para esto, véase, evitar la transmisión horizontal de los transgenes a cultivos no transgénicos, en muchas ocasiones no se logra, es decir, el “polen transgénico” fecunda flores no transgénicas dando híbridos transgénicos que imposibilitan a los agricultores vender su producto como “no transgénico” y además pueden llegar a esterilizar toda su cosecha. Este último punto, como ya comenté en otro artículo, se puede solventar en algunos casos (no para todas las plantas ni para todas las aplicaciones de transgénesis) introduciendo el transgén en los cloroplastos, ya que estos se transmiten a la semilla por parte del gameto femenino (el que no viaja) de manera similar a como las mitocondrias se transmiten por vía materna.

Manifestación antitransgénicos
Volviendo al título del artículo, para finalizar y dejar abierto el debate, creo que la comunidad científica “está algo verde” en su capacidad para transmitir con eficacia los avances en biotecnología vegetal, una de las más importantes en el contexto global actual de población creciente, necesidad de actividades humanas sostenibles y amigables con el medio ambiente, etc. Esto causa que en más de una ocasión nos saquen los colores y “nos pongan verdes” por errores como el explicado en este artículo (del que quiero aclarar que aún no se ha confirmado nada por mucho que sí se está intentando desmentir todo), lo que lleva a que de nuevo se frene la investigación porque la sociedad se vuelve en contra de sus métodos, no tanto de sus resultados ya que considero que pocos se negarían en redondo a aprovechar avances científicos logrados con responsabilidad.

Fuentes:
http://ajcn.nutrition.org/content/96/3/658.abstract?sid=364c42dc-5303-43ca-8991-e86af1b221de
http://spanish.peopledaily.com.cn/31616/7949115.html

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